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A nuestra heroína: La señora kamikaze señuelo.

A veces quiero hablar sobre diferentes temas, ocurrencias, tragedias y demás situaciones del Perú y nuestra sociedad. No soy muy bueno para poner las buenas, y las malas parecen enervar a todos. Así fue hasta que me encontré a una de las heroínas de nuestra actualidad: La kamikaze señuelo.

Madre, sólo hay una. Felizmente.

¿A quién no le ha desesperado su madre en algún momento? A veces son adorables, a veces exageran sin límite. A veces las extrañamos, a veces queremos hacerles una llave grecorromana al cuello. Cada quien tiene una relación diferente con su propia madre, o mejor o peor que mi relación con la mía. Pero a veces creo que me tocó una madre especial.

Cómo odio el conformismo mediocre de (casi todas) las personas!

No entiendo cómo hay gente que puede ser tan conformista, tan poco curiosa, tan poco innovadora. Basta con que tengan algo que funciona y no se molestan en ver más allá, en intentar averiguar más, en separarse del montón para tener algo de particularidad y originalidad. Y esta mediocridad conformista (o conformismo mediocre) está en todo lado, en cualquier aspecto. En la música, la ropa, los deportes, etc.

Madre, tú tienes la culpa!

Amo a mi mami. Naturalmente, a veces es jodete y dan ganas de hacerle una llave grecorromana al cuello, pero creo que toda madre debe ser así. Todas las cosas que ha hecho por mí y por mis hermanos han sido admirables. Aunque creo que hay alguito malo en las consecuencias.

No haré dieta mientras vea mis partes!

¿Para qué haríamos dieta? Confieso que la única dieta que he hecho en toda mi vida fue cuando tenía 13 años y entrenaba 6 horas de natación al día. Fue una nutricionista al equipo y me preguntó cuánto comía. Cuando le conté que en verdad me llevaba 10 panes al colegio, aparte de almorzar ahí (porque me iba a entrenar después) y almorzar dos platos, me dijo que tenía que hacer una dieta. Dieta para subir de peso. Era de entenderse. Cuando salí del colegio medía 1.79 y pesaba 51 kilos. Lo raro era que no era exageradamente flaco o escuincle , como diría mi madre, que estoy seguro que es una palabra inventada.

Qué jodido que está el mundo...

Hay tantas cosas que aceptamos porque nos las impusieron de niños, o es que tal vez somos muy temerosos (o tontos?) como para cuestionarlas verdadera y sinceramente. Hace un par de noches me quedé conversando por teléfono con una persona con quien nunca pensé que hablaría de algo así. Y me sorprendió porque me gusta que la gente sea así, cuestionadora, difícil de conformar, curiosa, pensante... Y redescubrimos que la vida tiene varias cosas que están mal: